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Hasselt en un día: jenever, un jardín japonés y la capital ciclista de Bélgica

Vista de los tejados y campanarios de Hasselt en un día soleado

Por qué Hasselt es más fácil que la mayoría de ciudades belgas

Hasselt es la capital del Limburgo y es lo bastante pequeña para cruzarla de punta a punta sin planear nada. Su antigua muralla dio paso hace tiempo a un bulevar verde, así que el centro queda dentro de un círculo arbolado en lugar de tras unos muros. No hay un monumento único al que venga todo el mundo, y justo eso la vuelve relajante: paseas, comes bien, encuentras cosas.

Además está en el corazón de la provincia que inventó la red ciclista de nodos numerados que hoy se copia en toda Europa. Eso cambia lo que puede ser aquí un día.

El jardín japonés

Hasselt tiene un jardín japonés construido junto a su ciudad hermanada Itami, y es uno de los mayores de su tipo en Europa. No es un rincón temático dentro de un parque. Aplica en serio los principios del jardín de paseo: un estanque que se rodea, una casa de té ceremonial, una cascada, linternas de piedra y vistas encuadradas con cuidado que solo funcionan desde ciertos puntos.

Camina despacio y detente donde el sendero te hace detenerte, porque esas pausas están diseñadas. Cierra parte del invierno, así que consulta los horarios antes de organizar el día alrededor.

El Museo Nacional del Jenever

El jenever es el destilado de enebro del que desciende la ginebra, y en Hasselt se destila desde hace siglos. El museo ocupa una antigua destilería en funcionamiento, así que recorres el proceso real: grano, cubas de maceración, alambiques de cobre, barricas. En temporada aún se destila allí.

La visita suele incluir una cata. Pide un jenever de grano joven y uno envejecido a la vez, porque la diferencia entre ambos es el meollo y casi todo el mundo solo conoce uno. En octubre la ciudad celebra su fiesta del jenever y el centro se convierte en una cata al aire libre.

El museo de la moda y la catedral de San Quintín

El Modemuseum trabaja con exposiciones temporales en lugar de una muestra fija, así que mira qué hay en cartel antes de dar nada por hecho. Trata la ropa como diseño y como historia social, y es una buena hora bajo techo en una tarde lluviosa del Limburgo.

A pocos pasos, la catedral de San Quintín es el edificio más antiguo de la ciudad, con una torre que creció por fases a lo largo de siglos. Entra cinco minutos aunque las iglesias no sean lo tuyo: el contraste con las calles comerciales es justamente la gracia.

Bokrijk y Herkenrode, a las afueras

Dos lugares cercanos merecen que montes el día en torno a ellos. Bokrijk es un gran museo al aire libre donde se han vuelto a levantar edificios históricos de toda Flandes dentro de un parque, con gente que los hace funcionar como se usaban. Allí está también el conocido carril bici hundido entre dos estanques: pedaleas al nivel del agua, con la superficie a la altura de los ojos.

La abadía de Herkenrode, en el borde de la ciudad, es una antigua abadía cisterciense con jardines y un recinto de visita muy tranquilo. Un contrapeso sereno tras una mañana cargada de museos.

Pedalear como el Limburgo lo pensó

La red de nodos numerados nació aquí: en lugar de seguir el nombre de una ruta, vas de nodo a nodo y montas tu propio circuito. La señalización es coherente y con el mismo sistema planeas una tarde de veinte kilómetros o una jornada entera. Alquilar bici en Hasselt y alrededores es sencillo. Con una tarde libre y tiempo decente, es lo más limburgués que puedes hacer.

Descubrir Hasselt jugando

Precisamente porque no tiene un reclamo obvio, Hasselt premia a quien mira de verdad, y mirar es más fácil con un motivo. Un juego urbano te lleva por el centro resolviendo pistas, así que acabas en patios y callejuelas por las que habrías pasado de largo. Funciona bien en familia, con amigos y con compañeros de trabajo, y convierte un centro compacto en un par de horas de verdad.

Preguntas frecuentes

¿Basta un día para Hasselt?

Para el centro, el jardín japonés y un museo, sí. Añade un segundo día si quieres Bokrijk o una ruta en bici, porque cada uno llena una tarde.

¿Por qué es conocida Hasselt?

Sobre todo por el jenever, y además por el jardín japonés, el museo de la moda y su papel de base para el ciclismo en el Limburgo.

¿Es buena Hasselt con niños?

Sí. Bokrijk está pensado para familias, el jardín japonés aguanta una hora tranquila y el centro es llano y cómodo de andar.

¿Hace falta coche?

Para la ciudad no, se llega andando desde la estación. Para Bokrijk y Herkenrode ayuda el coche o la bici, aunque también hay autobuses.

¿Cuándo conviene ir?

De finales de primavera a principios de otoño para el jardín y la bici. En octubre si quieres la fiesta del jenever.

Ven a jugar a Hasselt

Si quieres ver la ciudad en lugar de atravesarla, prueba una ruta de juego. Aquí explicamos cómo funciona, y para jornadas de equipo y grupos grandes tenemos fórmulas en esta página. ¿Preguntas sobre fechas, tamaño de grupo o recorridos? Escríbenos. ¿Sigues por Bélgica? Malinas es una buena siguiente parada.

Juegos urbanos en Hasselt

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